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La Coctelera

Luisa Fernanda Cortés Navarro

Estudiante de Licenciatura en Ciencias Sociales (Btá-Colombia), Integrante del Semillero de Investigación "Movilizaciones Sociales Siglo XIX"; Editora (en receso) de la Revista Cibersociedad, encargada de la sección de Histo

31 Marzo 2008

Y la muerte del pueblo fue como siempre ha sido…

El 09 de Abril conserva un significado muy preciso para muchos colombianos, quienes sin dificultad alguna, recuerdan que en este día fue asesinado Jorge Eliécer Gaitán. Incluso hay quienes categóricamente afirman que ésta fecha partió en dos la historia del país y sin duda, son también escasas las personas que identifican con la misma exactitud otros momentos claves en nuestra historia.

Por ésta razón, un día me encontré sumergida en una tremenda curiosidad por conocer un poco las hondas raíces de algunos de los males que nos aquejan, y en dicha búsqueda me encontré con la Bogotá de aquel 09 de Abril y con protagonistas que si bien nunca salieron en los periódicos, si participaron activamente de éstas gestas y ahora se encuentran descansando en paz- como mi abuelito- o luchando por sobrevivir mientras pasan sus últimos días en hogares geriátricos, o en el peor de los casos, en las calles…1

“…La violencia había empezado como un enfrentamiento entre liberales y conservadores. Pero la dinámica del odio de las clases fue acentuando cada vez más su carácter se lucha social. Jorge Eliécer Gaitán había ganado un formidable prestigio popular y amenazaba el orden establecido…el odio largamente masticado por los campesinos hizo explosión, y mientras el gobierno conservador enviaba policías y soldados a cortar testículos y abrir los vientres de las mujeres embarazadas bajo la consigna de <<No dejar ni la semilla de los liberales>2

  • 09 de Abril- 7:30am

En una casa ubicada en la Cll 48 con Cr 15 (barrio Santa Teresita), Jorge se despierta exaltado. No ha sido una buena noche. Ha soñado con muchos rostros que le miran desde lo alto, y aunque la imagen ha sido confusa, ha logrado perturbarle. Le comenta a su esposa Amparo, que seguidamente lo tranquiliza asegurándole que es posible que sea una imagen fruto de las actuales tensiones.

Hoy va a ser otro frío viernes bogotano, así que Jorge Eliécer precisa de una buena gabardina y un fino sombrero. –Que horas mas tarde van a tener que resguardarlo del frió de la muerte...

En otro punto de la ciudad, en una humilde casa del barrio Ricaurte, un joven de 26 años se encuentra frente al espejo del baño. Hoy es el gran día y en su corazón bulle una extraña emoción. Decide no bañarse y seguir contemplando el par de ansiosos y turbados ojos negros que le miran del otro lado del espejo. ¿Quién creería que en sus manos estaría tan trascendental tarea?.

Pronto apura una taza de café mientras evalúa, como si fuese el actor principal, qué traje llevará en su máxima función: un traje café, unos zapatos caqui y un raído sombrero son su elección final. Sin embargo la epopéyica indumentaria carece del toque final: La corbata. Entre un manojo de cinco corbatas, algunas agujereadas por las polillas, Roa Sierra escoge una de color azul, que horas más tarde servirá para arrastrarle por la hasta entonces conocida Calle Real –actual Cra Séptima- hasta el palacio presidencial.

Mientras, en un cajón del gabinete de la cocina reposa tranquilo un revolver Smith contramarcado, calibre 32 corto, niquelado, de manchas blancas, distinguido con el número 19461, para cinco proyectiles 3(Que de forma indirecta será el detonante de un frenesí de bipartidista violencia, enemiga silenciosa de vieja data); detonante de aquellos cuatro disparos efectuados aquel 09 de Abril, disparos cuyo eco escuchamos incesantemente en los campos y ciudades. Sí, porque Gaitán ha muerto muchas veces... Muere cada vez que una familia campesina debe dejar sus tierras por la violencia, muere cada vez que se cierran las puertas a una esperanza de equidad social, muere cada vez que un maestro es obligado a abandonar las aulas, y sus alumnos forzados a perseguir otras causas… Murió en el holocausto del palacio de Justicia, murió en Soacha junto a Galán en el 89 o junto a Garzón en aquel fatídico mes de Agosto…y así continua muriendo mil veces con cada uno de los colombianos que sufre bajo la violencia que incluso viene por parte del Estado).

Minutos después, a tres calles de su residencia, Juan nota que ha olvidado su libreta y su pasado judicial -con el que horas más tarde sería identificado- . Así que molesto regresa a aquella humilde casita de dos pisos que le recibiría por última vez -“Juan Roa Sierra, ciudadano de Santafé de Bogotá, nacido en el año de 1922…”, reza el blanquecino papel-, la señora Encarnación le da la bendición, esperando que ésta noche su hijo regresé con dinero pues las cuentas apremian.

Por dos centavos compra su pasaje para el Tranvía rojo, también denominado “el tranvía de los infelices”, debido a su bajo costo con respecto al Tranvía gris, en el que se viaja con toda comodidad por un precio nada módico de cinco centavos, teniendo la oportunidad de codearse con las personas más influyentes y renombradas de la ciudad. A Juan poco le importa esto, ya que en unas pocas horas su modesto nombre será conocido en los cuatro puntos cardinales.

En otro lugar de la ciudad, el señor Álvaro Ortiz –quien cuenta en la actualidad con 86 años cumplidos, como manifiesta con orgullo- inicia su jornada laboral en la funeraria J.Ruíz, ubicada en la Kr 28 con Cll 26; las labores no son sencillas, pero ¿Qué más da?, cuando se tienen 29 años en lo que se piensa es en conseguir buen dinero y seguir cortejando a la “Chata” de la calle vecina, tener para lucir una buena gabardina y un sombrero muy fino, eso si.

Entre tanto, en el tercer piso de un modesto hotel capitalino, una bebé de 6 meses de nacida llora a todo pulmón; su joven mamá, la señora María Dolores Guzmán –quien en la actualidad cuenta con 81 años- prepara un biberón mientras piensa en lo difícil que es ser madre a los 22 años y en una ciudad con la que hasta ahora empieza a familiarizarse.

La mañana trascurre de forma lenta…en una de las oficinas de abogados del edificio Agustín Nieto (Ubicado en la Cll 13 con Kr 7), una joven secretaria organiza las citas del día para entregárselas a su importante jefe.

  • Cecilia, ¿Para qué hora está programada la cita con los estudiantes cubanos?
  • Dr. la cita está programada para la una y media, también hay reunión con…le admiran mucho, ¿No es cierto?.
  • Si, tal parece que éstos jóvenes se están movilizando en contra del general Marshall… según entiendo es quien está a la cabeza de la IX Conferencia Panamericana que se debe estar celebrando en estos instantes.4

En las calles, el “Bobo del tranvía” continua sus correrías tras los niños que intentan colgarse del vehículo amenazándoles con un palo logrando despertar la hilaridad de algunos transeúntes, -que distan mucho de presentir la prontitud con la que las Parcas cortarán el hilo de sus vidas-.

El tranvía número 29 se ha detenido justo al frente de la Iglesia de San Francisco. De el descienden alrededor de 20 pasajeros que iban literalmente descolgando del vehículo, siendo este un suceso de la cotidianidad si no fuera porque entre ese grupo de personas se encuentra Juan Roa Sierra:

-“Pectoral Escobar TOS-GRIPA-CATARROS”,hmmm si tuviera el dinero que tiene ese hombre no tendría que venderme a precio de “gallo muerto”- piensa el hombre mientras lee la publicidad de un tranvía y toma el cigarrillo que lleva sobre una de sus orejas. Se dirige al mítico café Gato Negro5 donde lo espera “el flaco” para ultimar detalles.

Don Álvaro, nuestro amigo de la Funeraria está muy animado, hoy podrá invitar a “la chata” a un buen café en El Automático, luego del cual darán un paseo por la plaza de Bolívar y La Candelaria…: “Elenita quiere conocer a la “Loca Margarita, de la que le han contado tantas cosas…que “dizque”la muy pobre tenía un hijo sacerdote que se había convertido en guerrillero y se lo mataron, y por eso se “deschaveto”...

Entre tanto Don Efraín Navarro (fallecido el 29 de Enero de 2005), quien por aquel entonces contaba con 28 años conduce el tranvía número 19. Se encuentra alterado pues ese bendito tranvía siempre se llena mucho y Enrique su ayudante –desaparecido aquel infausto día- no le colabora hoy con la mejor voluntad. Pese a ello, juntos han sido “compañeros de correría”; sí, de aquellos que comparten el improvisado almuerzo de todos los días bajo la promesa de que cuando al otro le vaya mejor tiene que hacer una invitación por todo lo alto.

-“ Seguro que el próximo año conseguiré un mejor trabajo…esta ciudad es muy grande y seguro que alguien requerirá mi servicio”…piensa mi abuelo mientras seca el sudor de su frente y retorna a Enrique un gesto de desaprobación ante su actitud apática.

El reloj de la iglesia de San Francisco marca el mediodía. Roa Sierra, termina de beber un “agitado” café por efectos de su pulso. Se dirige al edificio contiguo donde funciona el Buffet del Dr. Jorge Eliécer y le solicita con urgencia a la secretaria Cecilia de Gonzáles que le permita conversar con el caudillo. Viendo desatendida su petición abandona la oficina con su consabida mala educación y pésimo genio, de tal suerte que al terminar de descender las escaleras se estrella de frente con el Dr. Pedro Eliseo Cruz –amigo y médico que auxiliaría a Gaitán aquel día- quien se excusa en vano puesto que Juan ya ha desaparecido.

Jorge Padilla, Alejandro Vallejo y Plinio Mendoza en compañía del Dr. Cruz ascienden las escaleras prontamente, mientras en un hotel cercano a éste punto de la ciudad, un grupo de jóvenes cubanos discuten sobre la pertinencia de la IX Conferencia Panamericana. Entre ellos, un vigoroso joven espera ansiosamente que sea la 1:30pm; por fin tendrá la oportunidad de conocer a uno de los mejores oradores y penalistas del mundo.

-¡Vamos Jorge!, no tardaremos mucho, estoy seguro que los jóvenes cubanos te esperarán un poco…

- Pero Plinio, ¿Realmente crees que alcanzare a almorzar en tan corto tiempo?...con lo “cucharas bravas” que son ustedes…

-¡Pues si no salimos nunca lo averiguaremos!; Ceci el Dr. Jorge aceptó a regañadientes una invitación de sus amigos, si le buscan diles que ya vuelve.

Jorge Eliécer desciende las escaleras con sus cuatro amigos, y en la oficina Cecilia recuerda que no le notificó al Dr. de la llamada de su esposa ni de la visita del extraño hombre: –“le informaré cuando regrese”- piensa rápidamente.

Lo que Cecilia y los demás personajes de ésta crónica desconocen es que a la entrada del Edificio Agustín Nieto, la visión en sueños de Jorge Eliécer se haría realidad.

- “Hay está” -silbó en su oreja el susurro angustioso del flaco, que hoy se parecía más a la muerte-.

En ese momento el pitazo del cambio de vía en el cruce de la Jiménez con Séptima trastornó el silencio, luego se escuchó un disparo, seguido prontamente de un mutismo de eternos segundos tras los cuales zumbaron los restantes tres en el frío aire capitalino.

La gente que se encontraba alrededor se abrió como barrida por un soplo sobrenatural., Roa Sierra salta del quicio de la puerta buscando al “flaco” que para entonces ya había desaparecido. Jorge Eliécer alcanzado por tres proyectiles -Uno en la cabeza y dos en la espalda- trata infructuosamente de encontrar apoyo en la pared, y entre los nervios y el sopor de los testigos dobla las piernas y cae pesadamente sobre la acera -ahora puede ver los rostros que durante la noche anterior le miraban desde lo alto-. Su sombrero rueda por la acera mientras un espeso río de sangre mana de su cabeza.

Juan Roa aun atónito por lo osado de su proeza se queda mirando el cuerpo abaleado del caudillo, con una mezcla de satisfacción y nerviosismo. La adrenalina hace que su corazón palpite estrepitosamente.

Durante unos sempiternos segundos el silencio se apoderó de la calle, hasta que alguien logra despertar del sopor de la infausta noticia y voz en cuello grita:

  • ¡ Lo mataron, lo mataron!, mataron al doctor Gaitán!ese fue, el del vestido carmelita, se les voló, agárrenlo!!... La noticia corre como un ventarrón; las personas que se hallaban en los cafés y restaurantes vecinos acuden con una prontitud asombrosa. La esquina de la calle 13 con Kr 7ma, pronto se ha convertido en el foco de atracción de todas las miradas.

Mientras el cuerpo malherido del abaleado caudillo es adentrado en un taxi rumbo a la clínica Central; el cerco se ha cerrado en torno a un confundido, pálido y ausente Juan Roa, un hombre lo tiene por la solapa e intenta golpearlo. Es entonces cuando el dragoneante Carlos Alberto Jiménez6 entra en acción en compañía del policía de circulación Ciro Efraín Silva Gonzáles, atrapándole fácilmente debido a la intervención de un lustrabotas que asestó un golpe con su instrumento de trabajo en la cabeza del presunto asesino.

  • Mi cabo, lo mejor es entrarlo a la Droguería Granada, porque ésta gente está furiosa y es capaz de matar y comer del muerto…

Mientras los oficiales conducen al reo hacía la droguería, uno de los jóvenes cubanos que responde bajo el nombre de Fidel Castro está conmocionado. Por culpa de un “Don nadie” no ha podido cumplir con su tan ansiada entrevista. En éste preciso instante se halla en frente de una pequeña bandera tricolor, limitada por un abundante charco de sangre, que algunos secan afanosamente con pañuelos. Esta imagen se le antoja insoportablemente dolorosa así que decide alejarse-según cuentan los rumores- rumbo a la estación de policía de La Perseverancia donde junto a unos compañeros suyos y algunos policías hace su aporte en el violento motín bogotano.

El tranvía número 19 se detiene frente al edificio de la Gobernación de Cundinamarca (Sede antigua).

  • Enrique que pasó?-, pregunta el confundido conductor a su ayudante que ya tiene un pie en el suelo y se apresta a correr.
  • ¡ ¡Alto en nombre del Partido Liberal!!. Si son ustedes colombianos dejen que la identidad de su pueblo les mueva y por la roja sangre que corre por donde antes lo hacía el Río San Francisco, bajen ustedes de éste tranvía y salven sus vidas. Y que arda la revolución del pueblo, pues una de sus más grandiosas voces ha sido acallada..!!.-grita un hombre amenazando al nervioso conductor.

Para los bogotanos de entonces, el 9 de abril de 1948 no fue solamente la fecha de un cataclismo político. Fue el día en que los amados tranvías, testigos y compañeros de días de trabajo y noches de bohemia, fueron convertidos en mensajeros de cólera, se fueron con el humo del odio...

Desconcertado como el resto de las personas, mi abuelito Efraín olvida el vehículo a su cargo dejándolo en manos de la turba-multa que en cuestión de minutos le prende fuego.

La carrera séptima está convertida en el foco de la desesperación: hacia el norte, en el parque Santander pueden verse venir personas armadas con ladrillos y palos, y hacia el sur, el frágil cuerpo de un joven de 26 años es destrozado. Mi abuelo corre esquivando los escombros y llamas de los incendios que se extienden por gran parte de los alrededores de la calle 13, encontrando su ruta de escape por el Parque de los Periodistas. “Mija, creáme que en esos momentos me sobraron piernas, uno en lo que piensa es en correr y en no buscar que lo maten…yo nunca más supe del Enrique, pues cuando nos bajaron del tranvía el ya no estaba…supe después que lo habían encontrado muerto en una pila de cadáveres cerca de la estación de la sabana…”

El traje café de Roa, premeditado ésta mañana con tanto cuidado va quedando esparcido por la cruel y rencorosa ruta que la multitud enardecida ha establecido. En la esquina de la Kr 7ma con calle 8va los pantalones están siendo incinerados en un palo de escoba, y quien los agita grita -¡Viva Colombia, abajo los godos y que viva el Partido Liberal!-.

Juan Roa fallece lentamente a causa de los múltiples golpes que ha recibido, pero aun se dibuja una sonrisa en su golpeado rostro, se está llevando a la tumba el nombre de los autores intelectuales de éste magnicidio. Entre tanto, al sur de la ciudad ha llegado la noticia de los hechos seguidos al asesinato del doctor Jorge Eliécer, por ello la fundación del barrio Tunjuelito es aplazada como precaución debido a lo sucedido en el centro de la ciudad.7

En el modesto hotel ubicado en la calle 24 con Kr 16 llega la infausta noticia en boca de un sacerdote que ha llegado sin aliento.

  • ¡Denme posada, por amor al crucificado- dice mientras muestra el nada económico crucifijo que descuelga de su cuello-, si me quedo allá afuera, de seguro esos “cachiporros” me matan por azul!

La dueña del hotel, presa de los nervios comunica voz en cuello a todos los huéspedes la situación y les solicita que se vistan de rojo y que griten vivas al Partido Liberal. Incluso ella tiene que traicionar su filiación política en pos de salvar su vida. Mi abuelita María Dolores sube rápidamente al tercer piso del lugar, abriga a Gloria, su bebé de 6 meses y se viste totalmente de rojo. Según ella cuenta la turba-multa pasó destruyéndolo todo a su paso, sin embargo sus vidas y las instalaciones del hotel son respetadas.

La ciudad está al “Rojo vivo” literalmente. Don Álvaro está encerrado junto a otros compañeros de la funeraria entorno a un radio RCA Víctor. Ni modo, ya no hay posibilidad de salir con Elenita. Pero el está tranquilo, ella es una de esas liberales de “Raca-mandaca”, así que la muchacha estará bien.

Frente del palacio presidencial yace el cadáver de Juan Roa Sierra, como símbolo del descontento y de la “justicia” impartida por la multitud, para quienes no hay duda: el gobierno conservador de Ospina es responsable de la muerte de Jorge Eliécer.

En el interior del mismo lugar, un nervioso Ospina Pérez camina de un lado a otro dibujando la misma trayectoria:

-¿Y si al pueblo se le ocurre derrocarme y tras del hecho responsabilizarme de la muerte de Gaitán?, Sencillo, lo único que tengo a mano es culpar a móviles extranjeros del asesinato, “El atentado fue perpetuado por comunistas… ” –aseguraba el presidente horas después ante una cadena radial-.

El pueblo colombiano ya no tiene dos partidos... sino que ha sido partido en dos…

09 de Abril/ 03 de la tarde

El capitán Serpa intenta persuadir a los manifestantes dispuestos frente al palacio de justicia para que se dispersen pacíficamente. Pronto suenan tres disparos, las balas han alcanzado al capitán quien cae pesadamente dentro del tanque de guerra. La escotilla del mismo se cierra y seguidamente los 3 tanques y 6 carros abren fuego indiscriminado en la plaza de Bolívar.

Tras finalizar la mortífera ráfaga se escuchan algunos sollozos. De la esquina izquierda del Palacio de Liévano emerge un hombre gritando desesperado. En sus brazos una joven mujer vestida de pulcro verde pronto se ve anegada en sangre y por su rostro corren dos lágrimas que desembocan en su cuello ensangrentado. Mientras arden el Palacio de San Carlos, los conventos de las Dominicas y de Santa Inés, la antigua Gobernación de Cundinamarca, el edificio del Hotel Regina –donde actualmente está ubicado el edificio Avianca- entre otras construcciones.

Varios niños, presumiblemente ahora huérfanos corren tratando de salvar sus vidas, y Joaquín Cala, entonces un joven de 13 años se arroja sobre unos muertos que están apilados, para no ser asesinado. Entre tanto uno que otro avivato aprovecha el caos para hacerse con electrodomésticos, ropas, y hasta ornamentos eucarísticos.

- ¿Alguien quiere beber …en una copa de oro?- barbota un ebrio delincuente sin recibir respuesta alguna. Continua su zigzagueante camino mientras lanza arengas en contra del gobierno y se acomoda el traje de algún desdichado sacerdote.

Una bala en la cabeza, asestada con una puntería pavorosa le atraviesa el cráneo. Con los ojos inyectados en sangre puede reconocer a un sacerdote disparando desde el campanario de la iglesia de Stá Bárbara; al mejor estilo de los monjes Templarios éste “Hombre del señor” opta por las armas para defender “los tesoros de la casa de Dios”.

Calles enteras reducidas a escombros. 52 manzanas del centro han sufrido destrozos. 103 edificios arrasados, entre ellos el Palacio de Justicia, el Palacio Arzobispal, el Ministerio de Gobierno y la Gobernación de Cundinamarca. A pesar de su cólera, el pueblo respetó dos símbolos de la historia nacional…En medio de los escombros de la Carrera Séptima aun quedaba en pie la histórica Casa del Florero, cuna de la independencia y la Catedral Primada…testigos silenciosos de una sed de venganza y muerte cíclicas que continúan siendo la constante hasta nuestros días….8

* * *

“Sólo la muerte del demagogo liberal, Gaitán, y el levantamiento subsiguiente le hicieron finalmente caer en la cuenta a los liberales políticamente maduros de lo cerca que el líder populista los había llevado al comunismo…la lección fue cara pero quizás no en vano” 9Señalaba meses más tarde el embajador MacKereth visualizando de forma retrospectiva, de manera brutalmente fría y calculadora, los términos crudos de un balance costo-beneficio del asesinato de Gaitán.

Era de esperarse que el suceso no generara mayor alarma. Siempre, como en éste tipo de sucesos, los muertos, el sudor, la sangre y las lágrimas provienen del pueblo raso…esos mismos que luego estuvieron al margen de las decisiones políticas y que fueron omitidos por las élites de sus partidos cuando éstas se reunieron para buscar solución a los problemas generados tras el asesinato de Gaitán

Desde ese preciso momento la historia colombiana perdió la noción del tiempo. Sistemáticamente se suceden día a día pequeños “Bogotazos” en todo lo largo y ancho del país abriendo más –si es posible- la herida de ese 09 de abril.

Como señalé con anterioridad, Gaitán ha muerto muchas veces, pero en ninguna de ellas hemos logrado entrever que tristemente… “la muerte del pueblo fue como siempre ha sido: como si no muriera nadie, nada, como si fueran piedras las que caen sobre la tierra, o agua sobre el agua”.

(Pablo Neruda)

BIBLIOGRAFIA

    • ABELLA, Arturo. “Proceso Gaitán” Cuaderno 24 pág 387-391.
    • -----------------------. “Así fue el nueve de abril”. Bogotá. 1973
    • ALAPE, Arturo. “El Bogotazo, memorias del olvido”. Santafé de Bogotá. Ed planeta. 1987.
    • --------------------. “El 09 de Abril. Asesinato de una esperanza”, en Nueva Histora de Colombia, Bogotá. Ed Planeta, tomo II. Pág 33-56.
    • “El saqueo de una ilusión” el 090 de Abril: 50 años después. Bogotá. Numero editores.1997
    • GARCÍA Marquéz, Gabriel. “Vivir para contarla”. El nueve de abril. Doc PDF.
    • GREEN, W. “Nueva interpretación del populismo latinoamericano y el caso del gaitanismo”. En Innovar, Bogotá. Numero 5, enero-junio, 1995.Pág 119-125.
    • ROUX, Rodolfo de, “ Iglesia y sociedad en colombia. 09 de Abril de 1948. Bogotá. 1981.
    • SANCHEZ, Gonzalo. JAUREGUI,Sara. “Grandes potencias, el 09 de Abril y la violencia”. Bogotá.
    • VASQUÉZ, Julio Cesar. “Gaitán, mito y realidad de un caudillo”. Tunja/Boyacá. 1992.

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Luisa Fernanda Cortés Navarro

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Apasionada por la lectura y el ROCK N`ROLL, elementos que acompañados de sus sentimientos le sirven de inspiración para hacer una de las cosas que mas le gusta: Escribir. Su fortaleza puede ser quizas su afan de conocimiento y la fuerza que le imprime a cada una de las cosas que hace. Durante la secundaria hizo parte de diferentes grupos musicales interpretando instrumentos de viento como la trompeta y el fliscorno; Por otra parte tiene nociones de guitarra, bajo y teclados. Actualmente redacta su trabajo de grado para optar al titulo de Licenciada en Ciencias Sociales, relacionado con un primer abordaje a la Juventud y los conflictos generacionales en el siglo XIX colombiano, desde una perspectiva historica. Trabajo complementario al del investigador en temas de jóvenes, Carlos Reina. BLOG MYSPACE: myspace.com/adhara_louise. E-MAIL: adhara_black4@hotmail.com

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